
El crimen y la violencia siguen estando entre las 5 principales preocupaciones del mundo. A nivel global, una de cada cinco personas se convierte en víctima de violencia y crimen en algún momento de su vida. Pero no se trata únicamente del costo en vidas humanas perdidas: el crimen y la violencia obstaculizan el crecimiento económico y el desarrollo, erosionan la cohesión social, afectan la gobernanza y, en algunos casos, sacuden la estabilidad política de los países.
El costo de la violencia y el crimen es significativo. En América Latina, considerada una de las regiones más violentas del mundo, el costo económico de la inseguridad se estima en aproximadamente 3.5 por ciento del PIB, según algunos estudios. Las personas también cambian su comportamiento para evitar el crimen, las empresas reducen sus inversiones e incurren en pérdidas de productividad, y los gobiernos modifican la asignación de recursos. La violencia también suele transmitirse de generación en generación, con estudios que muestran que los niños y niñas que experimentaron violencia a temprana edad tienen una mayor probabilidad de convertirse en agresores o víctimas en su adultez.
Entonces, ¿cómo podemos romper este círculo vicioso de violencia que impone múltiples costos a las sociedades, y qué pueden hacer las comunidades de desarrollo al respecto? ¿Y cómo podemos utilizar el desarrollo urbano para contrarrestar la violencia y el crimen?
Usemos el ejemplo de Jamaica, donde el crimen y la violencia están entre las principales prioridades de la agenda del gobierno y de la sociedad en general. El Jamaica Social Investment Fund (JSIF), a través del Proyecto de Desarrollo Comunitario Integrado (ICDP) del Banco Mundial, está implementando un modelo integrado único que aborda la violencia desde dos ángulos: la infraestructura y lo social. En otras palabras, las mejoras en el entorno construido se combinan con intervenciones sociales para fortalecer el capital social de la comunidad y aumentar su resiliencia frente a la violencia y el crimen.
¿Qué significa hacerlo de manera integrada?
El mejoramiento urbano se realiza mediante la provisión y/o mejora de servicios básicos, algunos enfocados en la gestión de residuos, mejor acceso a fuentes de agua, conexión eléctrica, además de intervenciones de infraestructura como la rehabilitación de caminos y la eliminación de cercas de zinc. Hasta ahora, se han instalado más de 650 contenedores de basura y reciclaje, se han equipado 55 skits, y se han retirado más de 4,500 metros de cercas de zinc en las 18 comunidades del proyecto. Más de 3,000 hogares ahora tienen acceso a electricidad legal, y las comunidades cuentan con caminos pavimentados que han aumentado su accesibilidad general.
Esto crea un ambiente más limpio y digno para los residentes. La participación activa de la comunidad —desde decidir dónde se coloca la infraestructura hasta realizar el trabajo directamente—, junto con calles pavimentadas, drenaje guiado, cercas mejoradas y espacios limpios, genera un mayor sentido de apropiación y comunidad entre sus integrantes, elementos que también son esenciales para reducir la violencia.
En combinación con las obras de mejoramiento urbano, se llevan a cabo intervenciones sociales enfocadas en fortalecer el capital social en las comunidades, especialmente entre las personas más vulnerables. Por ejemplo, se ofrecen capacitaciones y certificaciones en mediación de conflictos, así como registro civil —actas de nacimiento— para los miembros de la comunidad. La primera fortalece las capacidades comunitarias para mediar conflictos de bajo nivel antes de que escalen, mientras que la segunda contribuye en gran medida a que los miembros de la comunidad tengan un acceso más fácil a los servicios públicos. Hasta ahora, más de 4,500 beneficiarios han recibido sus actas de nacimiento mediante Operation Certification. Un acta de nacimiento es un documento base para muchas otras formas de identificación, incluyendo pasaporte e identificación nacional. También es un requisito para acceder a una variedad de servicios sociales en Jamaica, incluidos los servicios de salud y bienestar social proporcionados por el Gobierno de Jamaica.
Tomar posesión del entorno
Ya vemos grandes diferencias dentro de las comunidades. Los ciudadanos están apropiándose de su espacio, desde mantener limpios sus vecindarios hasta pintar diseños y murales hermosos en sus paredes. La basura se recolecta en contenedores en lugar de tirarse en las calles. También hemos recibido comentarios de que, gracias a las mejoras en infraestructura que dieron como resultado una mejor conectividad comunitaria, más personas se sienten más seguras para desplazarse hacia distintas comunidades. Los niños también están jugando afuera, algo que antes no ocurría en algunas comunidades.
Cuando las intervenciones sociales y físicas se implementan de manera integrada, sus impactos respectivos se refuerzan. El modelo de Jamaica puede ofrecer lecciones innovadoras para ayudar a fortalecer enfoques seguros e inclusivos dentro de las conversaciones más amplias sobre resiliencia urbana.



