Voces de la no violencia

El 2 de octubre es el Día Internacional de la No Violencia, una fecha que nos recuerda el serio desafío que representa la violencia interpersonal para el desarrollo.

La violencia es un fenómeno multicausal. Por ello, prevenir la violencia requiere un enfoque multisectorial. ¿Qué significa esto concretamente? Significa que, para prevenir la violencia de manera sostenible, necesitamos abordar sus múltiples causas al mismo tiempo. También significa alejarnos de una perspectiva punitiva enfocada únicamente en el sistema de justicia penal, y reconocer la responsabilidad compartida en la prevención de la violencia, así como la necesidad de que diferentes sectores y agencias gubernamentales contribuyan a resolver este problema.

Durante las últimas dos décadas, el Banco Mundial se ha sumado a los esfuerzos internacionales para crear una coalición de socios para el desarrollo con ideas afines, con el objetivo de priorizar la prevención de la violencia en la agenda de desarrollo. Hoy, escuchemos a profesionales del desarrollo de distintas áreas del Banco Mundial compartir sus reflexiones sobre el papel fundamental de la prevención de la violencia para poner fin a la pobreza extrema e impulsar la prosperidad compartida hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible:

Educación

© Dani Ihtatho Flickr CC
© Dani Ihtatho Flickr CC

 

“Las escuelas pueden ser espejos de su sociedad, perpetuando patrones arraigados de injusticia y violencia. Pero las escuelas también pueden ser transformadoras. Hacer que los sistemas educativos sean más inclusivos, equitativos y pacíficos es una vía directa para prevenir la violencia y fomentar el respeto por la diversidad; un puente entre divisiones sociales”.
– Luis Benveniste, Director, Práctica Global de Educación, Banco Mundial

Desarrollo urbano

“En un mundo cada vez más urbanizado y desigual, la prevención de la violencia interpersonal se vuelve central para cualquier esfuerzo de desarrollo. Hace quince años, el Banco Mundial fue pionero en integrar la prevención de la violencia en operaciones de desarrollo urbano y mejoramiento de barrios marginales en Honduras, Jamaica y Brasil. Al combinar la prevención situacional, utilizando metodologías como la Prevención del Delito Mediante el Diseño Ambiental (CPTED), con intervenciones sociales enfocadas en fortalecer el capital social, hemos creado sinergias positivas y mejorado la efectividad y sostenibilidad de los proyectos que apoyamos. Con estos ejemplos en mente, ahora debemos dar un paso más y multiplicar estas buenas prácticas cada vez que trabajemos en ciudades que sufren altos niveles de violencia y delincuencia. Trabajemos juntos para asegurarnos de abordar los problemas más urgentes y relevantes que afectan la vida diaria de tantos ciudadanos en nuestros países clientes”.
– Bernice Van Bronkhorst, Gerente de Práctica, Práctica Global Social, Urbana, Rural y de Resiliencia, Banco Mundial

 

© Eric Kanalstein UNAMA Flickr CC
© Eric Kanalstein UNAMA Flickr CC

Gobernanza

“La violencia perpetúa la pobreza y la marginación social en todas partes del mundo. No puede haber buena gobernanza en presencia de crimen y violencia, conflicto y fragilidad. Como mostró el Informe sobre el Desarrollo Mundial 2017, ‘se ha encontrado que las instituciones que comparten el poder, redistribuyen la riqueza, resuelven disputas, y sancionan y disuaden la violencia, reducen la violencia y aumentan la seguridad en el corto plazo, junto con cambios en las normas y actitudes hacia la violencia en el largo plazo’. En los proyectos de desarrollo, la gobernanza es un ingrediente fundamental y, a veces, una mano invisible que impulsa intervenciones multisectoriales. Los desafíos son enormes; sin embargo, todos los días somos testigos de innovaciones o avances emocionantes. Desarrollamos modelos de prestación de servicios adecuados al contexto en entornos violentos como Afganistán, y apoyamos los esfuerzos de Colombia para aumentar el acceso a la justicia mediante servicios móviles, por mencionar solo dos ejemplos. ¡Todos deben sumarse a la lucha para poner fin a la violencia y acabar con la pobreza en el mundo!”
– Jim Brumby, Director, Práctica Global de Gobernanza, Banco Mundial

© Asian Development Bank Flickr CCFuentes utilizadas: WDR 2017, páginas 130 y 133; Colombia mobile justice services Impact Evaluation TOR; Achieving results against the odds in violent contexts

Salud, nutrición y población

© Tem Peg UNAMA Flickr CC
© Tem Peg UNAMA Flickr CC

“Dado que la violencia en sus muchas formas —interpersonal, autoinfligida y colectiva— suele provocar deterioro físico y mental, discapacidad y muerte prematura, constituye un importante problema de salud pública. La violencia interpersonal y la autolesión se encuentran entre las 25 principales causas de años de vida perdidos a nivel mundial, y la OMS estima que alrededor de 500,000 muertes ocurrieron en todo el mundo en 2012 únicamente como resultado de homicidios. ¿Qué hacer? Aunque la prevención de la violencia es un desafío complejo, debido a sus amplios determinantes sociales, la experiencia alrededor del mundo demuestra que existen soluciones efectivas. El compromiso político y la acción multisectorial coordinada deben estar informados por la recopilación y el uso sistemático de datos e información. Si esto no se hace, los países estarán destinados a vivir quizá no “100 años de soledad”, pero sí en condiciones de fragilidad y vulnerabilidad. Sus perspectivas de desarrollo podrían seguir viéndose afectadas por grandes pérdidas de capital humano y económico, así como por la erosión del capital social debido al miedo entre la población de que quizá la próxima víctima de la violencia sea un ser querido”.
– Patricio Marquez, Especialista Líder en Salud Pública, Práctica Global de Salud, Nutrición y Población, Banco Mundial

Transporte

© Asian Development Bank Flickr CC

“La prevención de la violencia es fundamental para reducir los riesgos que enfrentan los usuarios y operadores del transporte, como robos, agresiones físicas, homicidios, acoso sexual y racial, e incluso terrorismo. La violencia en el transporte constituye una barrera para el uso del transporte público, limita el acceso a mejores empleos y servicios, y también puede disuadir a las personas de trabajar en operaciones de transporte. Ambas situaciones debilitan el potencial del sector transporte para catalizar el desarrollo y conectar a las personas con oportunidades”.
– Felipe Targa, Especialista Sénior en Transporte Urbano, y Karla Dominguez, Especialista en Género, Práctica Global de Transporte y TIC, Banco Mundial

¿Te gustó esto? ¡Compártelo!