
El castigo corporal sigue estando muy extendido. Según la Alianza Global para Poner Fin a la Violencia contra los Niños, a nivel mundial, 4 de cada 5 niños de entre 2 y 14 años son sometidos a castigo corporal, y el 86 por ciento de los niños del mundo no están protegidos por la ley contra el castigo corporal. La mayoría de los casos de castigo corporal ocurren en el hogar, pero esta práctica también sigue siendo frecuente en las escuelas de muchos países de ingresos bajos y medios. Véanse Gershoff y Heekes et al. para estimaciones de prevalencia.
Un nuevo análisis confirma los impactos negativos del castigo corporal en las escuelas
Un nuevo metaanálisis confirma que el castigo corporal en la escuela está asociado positivamente con un menor rendimiento escolar, en línea con los hallazgos de revisiones sistemáticas previas, incluidas las de Gershoff y Heekes et al.
El metaanálisis publicado en línea el mes pasado por Visser et al. también sugiere que el castigo corporal en la escuela está asociado positivamente tanto con conductas negativas externalizantes como internalizantes. El metaanálisis incluye 55 estudios y revisa la literatura sobre la asociación entre el castigo corporal escolar y:
- las conductas externalizantes de niñas y niños —21 estudios y 120 tamaños de efecto—,
- las conductas internalizantes —14 estudios y 18 tamaños de efecto—, y
- el rendimiento escolar —20 estudios y 47 tamaños de efecto—.
Las conductas externalizantes se definen como conductas dirigidas hacia el exterior. Incluyen agresión, problemas de conducta, hiperactividad y comportamiento hostil. Las conductas internalizantes se definen como conductas dirigidas hacia el interior e incluyen ansiedad, depresión, inhibición social y quejas psicosomáticas. El rendimiento escolar se mide mediante indicadores como calificaciones y desempeño en pruebas estandarizadas.
Un tercio de los países del mundo aún permite esta práctica
El 30 de abril es el Día Internacional para Poner Fin al Castigo Corporal contra Niñas y Niños. La Alianza Global para Poner Fin a la Violencia contra los Niños y la Iniciativa End Corporal Punishment han puesto a disposición un paquete de promoción y comunicación para este día, basado en gran medida en un informe global publicado el año pasado. El paquete y el informe global muestran que un número creciente de países —63 en el último conteo— ha adoptado legislación que prohíbe todo castigo corporal contra niñas y niños, ya sea por parte de docentes, padres u otras personas. Sin embargo, hoy solo el 14 por ciento de los niños del mundo están protegidos por una legislación integral de este tipo. Específicamente en las escuelas, el castigo corporal no está legalmente prohibido en 64 países. Entre estos países, alrededor de la mitad cuenta con políticas u órdenes ministeriales contra el uso del castigo corporal en las escuelas, y muchos están adoptando reformas para prohibirlo en el ámbito escolar. Estos esfuerzos son dignos de reconocimiento, pero deberán completarse para garantizar que todos los países cuenten con marcos legales que sancionen el castigo corporal contra niñas y niños en las escuelas.
El costo del castigo corporal y la violencia en las escuelas es alto
La violencia es altamente traumática. El trauma que el castigo corporal y, de manera más general, la violencia infligen en niñas y niños puede ser severo, con efectos que duran toda la vida. El año pasado, el Banco Mundial publicó un caso de inversión para poner fin a la violencia en las escuelas, mostrando el alto costo de la inacción —estimado en 11 billones de dólares a nivel global durante la vida de niñas y niños— y revisando los tipos de intervenciones que pueden reducir la violencia en las escuelas, incluido el castigo corporal. Las intervenciones deben comenzar en la primera infancia y continuar en primaria y secundaria. El estudio sostiene que, por lo general, tienen una alta relación beneficio-costo, lo que significa que cada dólar invertido genera múltiples beneficios futuros para niñas y niños.
Las intervenciones para prevenir el castigo corporal y la violencia en las escuelas son asequibles
Como se mencionó en un blog anterior, la mayoría de las evaluaciones de impacto de programas para reducir la violencia en la escuela se han realizado en países de altos ingresos. Sin embargo, sobre cómo reducir la violencia ejercida por docentes en las escuelas, podemos aprender mucho del Good School Toolkit (GST), un programa piloteado en Uganda. A través de la disciplina positiva, la empatía, la reflexión y la promoción de nuevos comportamientos, una evaluación sugiere que el programa redujo en un 42 por ciento la violencia física ejercida por docentes y personal escolar, al mismo tiempo que contribuyó al bienestar estudiantil y a la satisfacción de los docentes con su papel dentro de la escuela.
Una preocupación que a veces se plantea sobre la implementación de programas de prevención de la violencia es su posible costo. En contextos donde las necesidades de las escuelas son enormes y los recursos limitados, los ministerios de Educación pueden dudar en invertir en programas para reducir la violencia, incluido el castigo corporal. Sin embargo, el costo de estos programas puede ser bajo cuando se implementan a escala. Cuando el GST fue piloteado, el costo de ejecutar el programa fue de 15 dólares estadounidenses por niño, según una evaluación económica. Dado los beneficios del programa, esto resultó favorable en comparación con otras intervenciones de reducción de violencia en la región. Pero hay más buenas noticias: las simulaciones sugieren que, si el programa se implementara a nivel nacional, el costo unitario por niño al año podría reducirse drásticamente a solo unos cuantos dólares. Y después de algunos años, estos costos consistirían principalmente en el tiempo asignado por los docentes para implementar el programa, el cual ya está cubierto, puesto que los salarios docentes están incluidos en los presupuestos nacionales. Este tipo de programas no solo son altamente beneficiosos: también son asequibles.
Prevenir la violencia en las escuelas es fundamental para responder a la crisis de aprendizaje
En el Banco Mundial, reconocemos el vínculo intrínseco entre la prevención de la violencia y el aprendizaje. Por eso, garantizar que las escuelas sean seguras e inclusivas es uno de los cinco pilares para hacer realidad el futuro del aprendizaje. La importancia de prevenir la violencia en las escuelas comienza a ser mejor reconocida por la comunidad internacional, como lo demuestra la iniciativa Safe to Learn, de la cual el Banco Mundial es un socio clave junto con otros 13 socios globales. Garantizar que las escuelas sean inclusivas, equitativas, seguras y saludables es la primera línea de acción de la Cumbre sobre la Transformación de la Educación, convocada por el Secretario General de las Naciones Unidas en septiembre de 2022.
Prevenir el castigo corporal y la violencia en la escuela no solo es lo correcto; también es una inversión inteligente para ministros de Educación, ministros de Finanzas y sus socios, quienes buscan responder a la crisis de aprendizaje y garantizar el futuro del aprendizaje.



